La huelga del primero de mayo de 1951 en Cataluña


Ricard DE VARGAS-GOLARONS

1. Introducción

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Los años cuarenta y principios de los cincuenta, es todavía hoy –a pesar de los estudios e investigaciones realizadas–, la época del franquismo que permanece más oscura y de más difícil acceso al historiador, especialmente en lo referente a la resistencia obrera y guerrillera.

Obviamente, las dificultades provienen de las difíciles condiciones de represión y clandestinidad, soportadas por la clase obrera y las organizaciones antifranquistas, así como de la escasa o nula documentación de muchos hechos de resistencia y acciones obreras, que dificultan enormemente su reconstrucción histórica, y que hacen que a menudo, permanezcan ignorados, en el olvido, diversos hechos desencadenados por la clase trabajadora, que hacen posible, a veces, que parte de la historia de los movimientos o la acción antifranquistas no sea interpretada de manera correcta y precisa.
Una de estas pequeñas –pero de indudable importancia– lagunas aludidas, tal vez sea el objeto de la presente investigación: la recuperación y reconstrucción histórica de «La huelga del Primero de Mayo de 1951 en Cataluña».
Esta huelga, ignorada prácticamente por la historiografía de la oposición al régimen franquista, posiblemente por las dificultades inherentes que entraña su investigación, en una época histórica de clandestinidad, sin prácticamente fuentes de documentación oficial y clandestinas, tiene una especial significación, en cuanto es la última huelga llevada a cabo por la CNT durante el franquismo, y adquiere una motivación claramente política, superando las reivindicaciones económicas y laborales.

2. Metodología

No ha sido fácil investigar y reconstruir esta huelga, acaecida el primero de mayo de 1951, en Barcelona y ciudades próximas industriales. Únicamente existen referencias a dicha huelga en dos libros:[i] La resistencia libertaria, de Cipriano Damiano, y La CNT en Catalogne Sud de 1939 a nos jours, de Solon Amorós.
Escasísimas han sido las referencias documentales oficiales: sólo un artículo, publicado en Diario de Barcelona, que hace una clara referencia del malestar oficial por la situación pre-huelguística en las fábricas, y el Diario de Mataró, de 19 de mayo de 1951, que publica una extensa nota policiaca de la huelga del primero de mayo en Mataró y demás ciudades de Cataluña, con una relación de los detenidos.
Así pues, he tenido que recurrir a la historiografía oral: a testimonios de algún miembro del comité de huelga y de varios obreros que tomaron parte activa en la misma: 3 de Mataró, 1 de Barcelona, 1 de Barbera del Valles y 1 de París.
Estas son las fuentes de mi investigación, evidentemente escasas, pero suficientes para reconstruir e interpretar históricamente aquella huelga; naturalmente, he tenido en cuenta, los diversos factores históricos de la época, para mejor encuadrar y analizar este hecho huelguístico.

3. Situación general e internacional en 1951

En 1951, se produce un cambio sustancial de la política del gobierno de Franco, con la terminación de la política autárquica e intervencionista y la integración formal en el capitalismo internacional. Así, se produce una acumulación de capital debida a la brutal explotación de que es objeto la clase obrera, unida a la penetración de capital internacional (préstamo de 62 millones de dólares de EE.UU.), que provocan el inicio de un cierto tipo de expansión económica. Así, a finales de 1951 se alcanzarán los niveles de producción de antes de la guerra, y también se llega a un 250% de inflación que origina una grave degradación del Poder adquisitivo de la clase obrera, creando una situación de penuria económica, que provocará en febrero-marzo, la huelga de tranvías de Barcelona, que movilizó a unos 300.000 obreros, y representa el nacimiento de una nueva concepción de lucha, espontánea y masiva, contra el coste de la vida y la política del régimen.
Esta nueva explosión obrera y popular, no está ya organizada inicialmente por las organizaciones obreras CNT o UGT, diezmadas por la brutal y continuada represión franquista, por el agotamiento de tantos años de lucha estéril, y sin perspectivas de posible ruptura ante la consolidación internacional del régimen, sino que surge espontáneamente, en contra de las pésimas condiciones de vida y como protesta contra el régimen totalitario, participando activamente en este movimiento ciudadano, por primera vez, una generación de obreros y estudiantes, que no habían hecho la guerra.
Por otra parte, consolidado internacionalmente el régimen franquista (anulación de las medidas de la ONU contra la España de Franco, admisión en la FAO, recuperación de España en la guerra fría, etc.), éste procederá a un recrudecimiento de la represión. Según Ramón Tamames, en 1950, todavía había en las cárceles franquistas, 27.285 presos políticos, y un año antes, en 1949, 25.000 cenetistas, detenidos en las cárceles de todo el Estado.[ii] Por otra parte, se seguirá fusilando, en el Camp de la Bota, de Barcelona, hasta el año 1953. Así, de 1949 a 1952, fueron fusilados en Barcelona, 24 obreros (15 de la CNT y 9 del PSUC).[iii] De esta forma, al no existir ninguna posibilidad de ruptura democrática, el régimen volverá a ejercer una implacable represión a fin de eliminar toda oposición interior.

4. Condiciones de vida de la clase obrera

En 1951 el poder adquisitivo de los salarios, era de un 40% respecto al de 1936. Aún en 1953, el poder adquisitivo de la clase obrera será un 20,3% inferior a 1936. Únicamente, tres años después, es decir, en 1956, se igualará la renta per cápita de antes de la guerra.
En Sabadell, el presupuesto familiar medio de una familia obrera compuesta de cuatro personas, era en 1950, de 2.032,25 pesetas al mes, y los ingresos de 1.595,95,[iv] por lo que faltaban 463,3 pesetas.
Y en 1951, los salarios diarios, en el sector textil, mayoritario en Cataluña, eran de 20,81 a 26,24 pesetas para los hombres, y de 17,34 a 20,81 pesetas, para las mujeres,[v] sueldos del todo insuficientes para poder vivir. Por otro lado, todavía en 1951, seguía existiendo el racionamiento sobre los artículos de primera necesidad. Racionamiento escaso, que obligaba a la clase trabajadora a procurarse los víveres en el mercado negro, fomentado por los estraperlistas, a unos precios exorbitantes.
Por ejemplo, en Mataró, ciudad obrera, cercana a Barcelona, el racionamiento incluía: 200 gramos de azúcar por familia, al precio de 1,40 pesetas la ración «impuestos incluidos», una ración de un cuarto de litro de aceite a 2,75 ptas., una ración de 400 gramos de jabón a 2,20 pesetas, un cuarto de kilo de arroz por familia a 1,85 pesetas,[vi] a la semana.

5. La CNT en 1951

En 1951, la fuerza y actividades de la CNT, al igual que las otras organizaciones eran muy menguadas. Eran ya 12 años de lucha y sacrificio inútil ante la persistente represión y el imposible derrocamiento del régimen, cada vez más aceptado y apuntalado por las potencias democráticas occidentales.
Después de la detención de 15 Comités Regionales de la CNT de Cataluña, de 1940 a 1949, con varios millares de detenidos –de diciembre de 1946 a mayo de 1947, fueron detenidos más de 2.000 cenetistas–,[vii] la CNT, diezmada y mermada, continuará aún activa en Cataluña, siendo la fuerza clandestina más organizada y con mayor presencia en las fábricas, capaz, a pesar de todo, en 1951, de movilizar a varios millares de trabajadores.
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Cipriano Damiano
Su periodo más brillante lo tendrá de 1945 a 1947. En el segundo periodo de 1948-1950, caracterizado, por una gran represión y pérdida notable de cuadros, militancia, capacidad organizativa y de afiliación, dejará de ser una organización de masas. Sin embargo, en 1951, aún existen cuadros cenetistas no tocados por la represión, capaces de conectar con los grupos anarcosindicalistas de las diferentes fábricas y sectores industriales. Asimismo serán varios los grupos de la CNT, que secundarán la llamada huelga de tranvías, lo que originará la detención de 15 cenetistas.[viii]
A pesar de encontrarse diezmada y maltrecha, en 1951, la CNT gozará aún de influencia y simpatías del pueblo trabajador catalán. Sirva como ejemplo de su implantación, de su presencia en la clase obrera catalana, en los años de posguerra, el porcentaje de fusilados de 1939 hasta 1953, pertenecientes a la CNT de Cataluña: comarca del Barcelonés (66,5%), comarca del Baix Llobregat (66,8%), comarca del Valles Occidental –Sabadell y Terrassa– (75,3%), comarca del Maresme –Mataró– (75,7%).[ix] Es decir, que la mayoría de fusilados eran cenetistas, como fue la CNT la organización clandestina legendaria del proletariado catalán, en los años cuarenta y principios de los cincuenta.

La huelga del primero de mayo

6. Antecedentes

La huelga de febrero-marzo, de Barcelona, y poblaciones industriales próximas,[x] de carácter multitudinario y espontánea, en la que durante varios días, la población mantuvo en jaque a las fuerzas represivas, que se vieron sorprendidas y desbordadas por la acción decidida de las muchedumbres anónimas, hizo nacer en la clase trabajadora, una moral de confianza y de lucha, y esperanzas más altas, nuevas y contagiosas.
Esta nueva experiencia hizo pensar a muchos en la posibilidad de resquebrajar e incluso –movidos por el optimismo del momento–, llegar a derrocar al régimen franquista.
Fue, en este clima, que la CNT catalana reorganizó a través de su Comité Regional sus sindicatos y sus militantes, es decir, los pocos cuadros y militancia que se habían salvado de la represión, a pesar de las últimas detenciones a raíz de la huelga de tranvías, realizando un gran esfuerzo organizativo y, aprovechando el ambiente favorable de la última huelga, preparar una huelga general para el primero de mayo, por entonces día laborable, a fin de socavar al régimen con una jornada de lucha, para la que se creía existían condiciones reales de extender la huelga general y politizarla contra el régimen franquista, como de hecho hicieron los militantes anarco-sindicalistas catalanes en la huelga de febrero-marzo, formando parte –junto a otros militantes antifranquistas– del comité técnico de huelga, y participando activamente en el desarrollo de la misma.
Ya en los días 23 y 24 de abril se había producido una huelga general en el País Vasco, afectando a unos 250.000 huelguistas, justo cuando la CNT catalana estaba organizando una próxima huelga en diversas poblaciones de Cataluña.

7. Preparación de la huelga

Cuando aún persistían los ecos de la gran manifestación de febrero-marzo y cuando la represión aún no había remitido, el Comité Regional de la CNT, celebró varias reuniones preparatorias, en diversas localidades como l’Hospitalet, Cerdanyola y barrios barceloneses de Sants y Montjuïc, creando un Comité de huelga, que enlazara y coordinara a los comités de huelga locales y a los comités de huelga de los diversos sectores industriales y de fábrica. Así, durante varias semanas, el Comité Regional estuvo preparando y organizando la huelga, creando comités de enlace y de coordinación, por ramos industriales, con los comités de huelga de las distintas fábricas, en las que la militancia anarco-sindicalista había conseguido crearlos.
En los últimos días de abril, era bien palpable el clima pre-huelguístico que se vivía en las fábricas y lugares de trabajo. Tanto es así, que la Delegación Provincial de Sindicatos, publicó en la prensa barcelonesa una extensa nota,[xi] en la que decía, entre otras cosas:
«Gentes extrañas a la auténtica clase trabajadora catalana, pretenden excitar vuestras voluntades con propagandas clandestinas plagadas de incitaciones al paro, a la huelga y a la baja de rendimiento, que sirva a sus criminales propósitos de atentar a vuestra economía personal, que es la colectiva economía del pueblo español, así como a la seguridad y a la paz social instauradas. La Organización Sindical Española, cuyas luchas en pro del bienestar de los productores son la raíz y el motivo de su existencia, tiene que salir al paso una vez más contra tanta insidia y tan criminales propósitos, y alza su voz clara y viril para decir y ordenar a los trabajadores:
  1. No toleréis en vuestras fábricas, en vuestros talleres y en vuestros Centros de Trabajo, la falacia de insinuaciones o rumores que tienden a alterar vuestra honrada conciencia y responsabilidad de trabajadores.
  2. No caigáis en la pueril emboscada de los que, hablando de la carestía y de las privaciones, quieren quebrar el ritmo del trabajo y aumentar así nuestras dificultades.
  3. No hagáis el juego a los que, cómodamente desde el exilio, a donde huyeron con el oro del Tesoro español, pretenden volver sobre los cadáveres que ellos mismos masacraron». [...].
Por tanto, era notorio el conocimiento que las autoridades y por supuesto la policía tenían, de que «algo» se estaba fraguando en las fábricas, de la preparación de una próxima huelga. Todo ello debió influir, notablemente, para que un pequeño sector obrero de UGT, dirigido por militantes del POUM, comprometidos en la acción huelguística, se volvieran atrás un día antes, aduciendo «que no podían seguir adelante porque se consideraban muy débiles y si participaban activamente en la huelga temían consecuencias graves para sus cuadros».[xii]
Barcelona durante la “huelga de tranvías”
También sucedió, que en muchas fábricas, debido a las pesquisas policiales y a las amenazas de los organismos sindicales oficiales y patronales, muchos trabajadores, dudaron de la oportunidad del momento de seguir con la huelga general para el primero de mayo. Así y todo, a pesar de que algunos delegados de los comités de huelga de fábrica y locales, manifestaron ante la última reunión del Comité de Huelga de la CNT, que el ambiente general no era favorable a emprender dicha acción, la huelga se llevó a cabo, con una participación obrera, inferior a la prevista, al dudar varios comités y representantes obreros de secundar la huelga, en unas circunstancias difíciles, ya que la represión policiaca, no solamente no había cesado, desde la última huelga de febrero-marzo, sino que se había incrementado.
Así, pues, de hecho, todavía en 1951, la CNT era la única organización capaz, por su implantación en las fábricas, en las que actuaban diversos grupos de militantes activos, y por su influencia en el proletariado catalán, de paralizar varios sectores de la clase obrera –como así lo demostró el primero de mayo de 1951–, ya que por entonces, las otras fuerzas políticas obreras catalanas, tenían una escasa presencia en el mundo del trabajo; pues, el PSUC, estaba compuesto casi exclusivamente por cuadros, y el POUM carecía ya de toda fuerza, disponiendo de una presencia muy débil en el mundo laboral.
Los objetivos propuestos en esta huelga eran:
  • Intentar conectar con la huelga de marzo anterior.
  • Seguir la protesta contra el régimen franquista y la carestía de la vida.
  • Reivindicación del primero de mayo como día festivo.
  • Y, sobre todo, reivindicación del primero de mayo, como un día reivindicativo y de lucha.
Se confeccionaron varios millares de octavillas,[xiii] anónimas, es decir, sin siglas, a fin de no atraer a la represión, por seguridad, pero de sobras era conocido quién era el promotor de la huelga, al ser la militancia confederal la promotora del conflicto en los centros fabriles en conexión con el Comité de huelga de la CNT.
Ha sido imposible encontrar ninguna de esas octavillas. Sin embargo, se ha podido reconstruir el texto de una de ellas, por un militante, que las confeccionó.[xiv]
Dice así:
¡Contra la penuria alimentaria! ¡Por la subida del poder adquisitivo! ¡Por la continuación de la anterior huelga de tranvías! ¡Por un primero de mayo reivindicativo, de lucha y de combate! ¡Viva el Primero de Mayo obrero! ¡Abajo el régimen franquista! ¡Fuera el régimen de terror y hambre!

8. Desarrollo de la huelga

El primero de mayo de 1951 estalló la huelga en varias ciudades industriales de Cataluña: Barcelona, Sabadell, Terrassa, Badalona, l’Hospitalet de Llobregat y Mataró, en donde la huelga fue general. El total de huelguistas se acercó a los 50.000.[xv] Siendo la huelga parcial, excepto en el caso ya aludido de la ciudad de Mataró.
Una característica de esta huelga fue que los obreros no acudieron a los centros de trabajo llegando incluso, en algunas fábricas, principalmente en el barrio obrero del Poblenou, de Barcelona, a salir los trabajadores a la calle, una vez entrados en las mismas.
Los ramos en los que la huelga tuvo más incidencia fueron el textil, el metalúrgico y la construcción.
En la ciudad de Barcelona, el Sindicato metalúrgico consiguió paralizar varias fábricas de los barrios industriales de Sants, Poblenou, el Clot y otras zonas obreras. El sindicato fabril y textil, por su parte, fue el que movilizó a más huelguistas con una notable incidencia en el Clot, en dónde hay un testimonio directo[xvi] de la huelga de la fábrica de «Can Rius», de unos 800 obreros, en la que hacía ya semanas, se creó un comité de huelga, lográndose un 90% de participación, en el primero de mayo.
El sindicato de la construcción, también consiguió paralizar varias obras en el centro y cinturón de Barcelona.
Esta huelga fue reconocida también por la Jefatura Superior de Policía de Barcelona, en una nota en la que decía:
[...] En la fecha del primero de mayo [...] se dieron a los componentes de la CNT en las fábricas la orden de paro y de que se formaran piquetes de huelguistas que se personaran en otras y obligaran a los obreros a salir…
Así, a través del éxito de movilización parcial de esta huelga, organizada por los cuadros y militantes cenetistas, salvados de la gran represión de los años precedentes, 1948-1950, la CNT demostró, en 1951 que todavía gozaba de poder de convocatoria en el proletariado catalán.
Esta sería, sin embargo, la última huelga organizada por la CNT durante el franquismo. A partir de 1952, no se puede ya hablar de la existencia de la CNT en Cataluña, como una organización obrera de masas, organizada y con presencia en el mundo laboral, sino más bien de pequeños grupos anarcosindicalistas, sin influencia en el conjunto de la clase obrera catalana.

9. Antecedentes a la huelga general de Mataró

Mataró es una ciudad marítima situada al norte de Barcelona, con una larga tradición industrial, especialmente en el sector textil, y con una larga tradición libertaria.
En 1951, debía tener poco más de 31.000 habitantes, y contaba ya con una gran expectación de luchas obreras contra el franquismo, en los años precedentes, en los que se llevaron a cabo tres huelgas parciales y otras tantas generales, siendo la más importante la desarrollada durante tres días seguidos en marzo de 1946.[xvii]
Es importante señalar el papel jugado por la CNT en las huelgas mataronenses como vínculo de unión de todo el pueblo trabajador, como factor de unidad, del que formaban parte, incluso trabajadores que no participaban de las ideas anarco-sindicalistas, y de otras organizaciones. Mataró, con una clase obrera combativa y organizada, en el seno de la CNT, se movilizó también en la huelga del 12-13 de marzo, llegando a parar –según fuentes policiales– un 60% del censo labora,[xviii] lo que sin duda significa que el paro fue total o casi total.
Así pues, los trabajadores mataronenses, contaban ya con la experiencia próxima de la huelga de marzo, en la que participaron activa mente, y se hallaban dispuestos –qué duda cabe–, a proclamar la huelga general el primero de mayo, enlazando con la gran huelga general precedente, y con la convicción de que Barcelona, y todas las localidades obreras seguirían esta huelga, continuadora de la de marzo, caracterizada como protesta antifranquista y reivindicativa del verdadero espíritu de lucha del primero de mayo.

10. La huelga general de Mataró del Primero de Mayo de 1951

Mataró, ciudad donde vivió Juan Peiró, líder sindicalista y ministro republicano, y cuna de luchas antifranquistas durante la posguerra, destacó por la importancia organizativa y huelguística desarrollada por la CNT, en los años cuarenta y cincuenta, debido sin duda, al carisma de que gozaban muchos destacados cenetistas, por su autoridad moral, su prestigio y ejemplo, siendo secundados por la población obrera en todos los actos reivindicativos que estos proponían.
Así, a principios de abril, se creó un Comité de la CNT, para la organización y extensión de la huelga, formado por Jesús Boada, veterano cenetista, de gran prestigio en Mataró, «el alma de la huelga»,[xix] conocido popularmente como el XatoJosep Gil PamplonaGil Gallemí Badia,Alexandre Vergés PiJaume Vila PuigduvíJoan Brunet MatasJosep Garí JosefaJosep Jubany Turtós y Jaume Galcerán.[xx]
Jaume Galcerán, actuaba de enlace con el comité regional de Barcelona, y asistió, en la noche del 30 de abril, a la última reunión de coordinación, celebrada en Barcelona, a la que asistieron los diversos delegados locales, comarcales, y de fábricas, ratificándose por mayoría, la decisión de ir a la huelga, a pesar de que varios delegados no lo creyesen oportuno por considerar que en sus fábricas y localidades el ambiente no les era propicio.
En Mataró, mientras tanto, aquella misma noche, se reunió el comité de huelga, para inundar, de madrugada, las calles de la ciudad de octavillas llamando a la huelga. La población respondió masivamente con la solidaridad y también económicamente para el sostenimiento de la huelga y las posibles detenciones.
La huelga, empezó en la fábrica textil «Can Grau», para extenderse rápidamente a todos los centros de actividad laboral. Todo Mataró quedó paralizado, siendo muchas fábricas selladas por sus dueños, como es el caso de la importante fábrica textil de «Can Gassol», que permaneció tres días cerrada. Incluso paró la famosa Cooperativa del «Forn del Vidre», pero ante el temor de que fuera incautada por el Estado –como lo había sido anteriormente–, y a raíz de la visita de la policía, por la tarde, muchos trabajadores, avisados oportunamente por algunos compañeros suyos, se reintegraron de nuevo al trabajo.[xxi]
La mayoría de obreros de la cooperativa vidriera, estaban afiliados a la CNT, al igual que la mayoría de empresas de Mataró. Los obreros confederales solían cotizar un 10% del sueldo, destinado mayormente, a pro-presos y a familias necesitadas represaliadas y al financiamiento de las huelgas. Así, por ejemplo, en la cooperativa del vidrio, de una paga semanal que oscilaba de 150 a 200 pesetas, se cotizaba 15 pesetas para el sindicato anarco-sindicalista, actuando como tesorero, Manuel Pariago, encargado de cobrar las cotizaciones.[xxii]
Al parecer, durante la jornada huelguística, no se produjeron manifestaciones o «alteraciones del orden público», ni intervino la policía armada ni la guardia civil; únicamente hizo acto de presencia, la policía gubernativa, vestida de paisano, con la misión de inspeccionar todas las empresas de la ciudad.
Asimismo, cabe resaltar la llegada a Mataró de varios empresarios, para realizar una reunión a fin de tomar medidas de presión ante la situación huelguística, que acababa de empezar.[xxiii]
También se celebró una reunión en el «Sindicato de la Riera», a la que fueron convocados todos los enlaces sindicales de Mataró de la CNS, para que interviniesen a fin de terminar con la huelga, a lo que estos se negaron. Muchos enlaces fueron detenidos unas horas, o hasta el día siguiente, como es el caso de Josep Pérez Gubau, de la fábrica textil de «Can Gassol». Cabe señalar, al respecto, que muchos de los enlaces sindicales de entonces, como en el caso de Mataró, fueron elegidos por los trabajadores, sin su consentimiento o en contra de su parecer –muchos de ellos cenetistas–, aceptando por la presión de sus compañeros de empresa, que preferían tener como representante «oficial» a un compañero de confianza, que no a un enlace sindical designado desde arriba.
Para entender la negativa rotunda de todos los enlaces sindicales, hay que añadir, también, que hacía más de un mes que se estaba organizando la huelga del primero de mayo, habiendo asumido los trabajadores la lucha por la celebración de un primero de mayo combativo, y estando, de hecho, más controlados e influenciados los enlaces sindicales por la CNT y el ambiente antifranquista y reivindicativo de las fábricas, que por la CNS, de la que oficialmente dependían.

11. La represión policial

Evidentemente, las pesquisas e investigaciones de la policía, comenzaron en seguida, incluso antes de que estallara la huelga, y a pesar de que las octavillas no iban firmadas con ninguna sigla, no resultó difícil a la policía, saber quién había organizado la huelga, pues para entonces, únicamente la CNT disponía de una cierta capacidad de organización. El día 2 de mayo, eran detenidos en el recinto de la Feria de Muestras de Montjuïc, de Barcelona, varios militantes cenetistas que se habían reunido allí, para discutir la manera de extender la huelga. También posiblemente, en el mismo día, tuvo lugar en una torrecilla del pueblo de Cerdanyola, cercano a Barcelona, un Pleno Regional, para valorar la huelga del primero de mayo, y elegir un nuevo Comité Regional, debido a la disparidad de criterios. A este Pleno asistieron varias delegaciones comarcales y locales, y se tomaron varios acuerdos, entre los cuales, formar una ponencia para nombrar un nuevo Comité Regional, ante la dimisión del secretario Sebastián Figueras, a causa de los reproches del Sindicato del Espectáculo y del de la Construcción, por considerar que el Comité Regional no había sabido aprovechar las circunstancias favorables para radicalizar y extender más la huelga del primero de mayo.
Al día siguiente, se realizó, en el mismo lugar, un Pleno Nacional, pues por entonces, el Comité Nacional de la CNT, residía en Barcelona, ejerciendo como secretario Cipriano Damiano.
Inmediatamente, a continuación, empezaron las detenciones: las primeras fueron el delegado del Sindicato fabril, y el dueño de la torrecilla, también militante, seguidas de otros compañeros de varios sindicatos, la mayoría participantes en el último Pleno Regional, y especialmente los del Sindicato textil, en número de una veintena.
Los únicos que pudieron salvarse del Comité Regional, fueron Francisco Señer y  Sebastián Figueras, por un mensaje que consiguió sacar el primer detenido, avisando de que estaban deteniendo a todos los asistentes al Pleno Regional último.
Casi simultáneamente, se celebraron los Plenos Regional y Nacional, cayendo la represión policial solamente sobre el Pleno Regional, lo que induce a pensar que se produjera una filtración o confidencia a través del sindicato textil.[xxiv]
Según la nota policial,[xxv] los detenidos fueron: Jesús Visus AlacartAntonio Guerra Godoy,Pablo Borja MartínezFrancisco Señer MartíSebastián FiguerasRafael Alcántara,Francisco Gorriz LechaDomingo Pages FontbuenaDiego Ponce Toledo y Antonio Figueras Muray.
Sin embargo sabemos que Señer y Sebastián Figueras, consiguieron eludir la represión, trasladándose a Francia. Y a los otros detenidos –la nota es del 19 de mayo– les seguirían otros, hasta completar la cifra de unos 40 en Barcelona, entre los cuales: Agustín Mariano Pascual, del metalúrgico, Tomás Aparicio Salvador, del textil, José Torremocha, del sindicato del Espectáculo, etc.
Otro de los que conseguiría zafarse del acoso policiaco fue el significado militante del sindicato metalúrgico, Miguel Vallejo, miembro del Comité Regional de Aragón, durante la guerra civil, y secretario en 1951 del Comité Nacional de la CNT.
En Mataró, como sabemos, se declaró una huelga general que llegó incluso a parar los tranvías, y se produjeron alrededor de una veintena de detenidos, a lo largo de todo el mes de mayo:[xxvi]Según la nota policial, hasta el 19 de mayo, fueron detenidos: Josep Gil PamplonaGil Gallemí BadiaAlexandre Vergés PiJaume Vila PuigduvíJoan Brunet MaltasJosep Garí Josefa yJosep Jubany Turtós,[xxvii] es decir, el Comité de huelga de Mataró.
Según la misma nota policial:
…Todos estos individuos han sido detenidos y puestos a disposición de la autoridad militar, como presuntos autores de delito contra la seguridad del Estado. Las investigaciones policiales han probado la concomitancia de estos elementos con otras agrupaciones y con las organizaciones afines de otras provincias en las que intentaban provocar análogos conflictos de carácter revolucionario, apoyados en la propaganda de una protesta pacífica de carestía de la vida.[xxviii]
En dicho comunicado policial, por otra parte, se reconoce la pertenencia de los detenidos a la CNT.Jaume Galcerán, activo militante anarco-sindicalista mataronense, fue expulsado, a raíz de su activa participación en la huelga general, del cargo que ocupaba de presidente de la Cooperativa del «Forn del Vidre». Y aunque, durante unas semanas, consiguió eludir su detención –por el aviso de un compañero suyo–, sería igualmente detenido más tarde. Jesús Boada, máximo organizador de la huelga, consiguió huir, refugiándose en Francia.
En total fueron unas 60 detenciones y numerosos militantes de la CNT, la mayoría, miembros del Comité Regional, o militantes destacados por su activismo, se vieron obligados a «desaparecen» o a exiliarse en Francia, por lo que si antes de la huelga, la CNT, como organización de masas, se encontraba ya muy debilitada y maltrecha, a partir de entonces, aún lo estaría muchísimo más, siendo ya incapaz de organizar otra huelga, por sí misma, en los largos años que aún quedaban de franquismo.

12. Conclusiones

Es evidente, que las grandes dificultades económicas que padecía la clase trabajadora,[xxix]tuvieron una gran influencia en el desencadenamiento de la huelga del primero de mayo, pero en este caso, también jugó un papel importante la motivación política, de rechazo del régimen franquista, producto, sin duda, de la nueva situación creada tras la huelga de febrero-marzo, de Barcelona.
En la huelga del primero de mayo se superaron las demandas reivindicativas, de carácter económico, convirtiéndose en una huelga anti régimen, claramente política, concretada en la lucha por un primero de mayo obrero y combativo y de protesta contra el régimen franquista.
¿Fue un éxito la huelga del Primero de Mayo de 1951? Aunque no se logró desencadenar una huelga general en toda Cataluña, sí se logró un paro importante de 50.000 trabajadores, que teniendo en cuenta las difíciles circunstancias por las que atravesaba la CNT desde 1948, y los escasos medios organizativos con los que contaba, si los comparamos a los años 1946 y 1947, entonces, creo que puede considerarse como positivo el resultado y el alcance de la huelga.
Según el secretario del Comité Regional de la CNT: «Se había conseguido el impacto buscado y había que dejar que las cosas se fueran desarrollando hasta que la situación general evolucionara» [...] Teniendo presente la relatividad que ya acusaba nuestra capacidad numérica, la huelga puede considerarse un éxito…».
Dicha huelga, puso de manifiesto, todavía en 1951, la capacidad de convocatoria de que gozaba la CNT en Cataluña, que en aquel año, aún podía considerarse como primera fuerza de la oposición al régimen en Cataluña, a pesar de que muchos historiadores la consideran como inexistente o desaparecida ya dos o tres años antes.
Sin embargo, la CNT, como todas las demás organizaciones antifranquistas de antes de la guerra, se hallaba diezmada y exhausta por la implacable represión y el desgaste producido, a través de 12 años, de lucha contra el franquismo, cada vez más consolidado, gracias al apoyo de las democracias occidentales, sin ninguna posibilidad de ruptura democrática.
Asimismo la represión ejercida contra la CNT, por esta huelga, junto al reforzamiento del régimen, y la deserción de la lucha, de las nuevas generaciones que no habían luchado en la guerra, que consideraban innecesario arriesgarse sin ninguna perspectiva de cambio, y con la experiencia de la inutilidad de la entrega de sus padres a la causa antifranquista, hará que inmediatamente después de la huelga del primero de mayo, continúe acelerándose su declive como organización de masas, logrando sobrevivir únicamente, pequeños grupos anarcosindicalistas, sin una gran influencia en el mundo del trabajo.
Publicado en Polémica, n.º 35-36, diciembre 1989
Notas

[i] Cipriano Damiano: La resistencia libertaria (la lucha anarcosindicalista bajo el franquismo). Editorial Bruguera, Barcelona, 1978, páginas 186-189, y de Solon Amorós: La CNT en Catalogne Sud de 1939 a nosjours. Université de Toulouse. Le Mirail. VER. 2 vol. Toulouse, 1984.
[ii] Según el Comité Nacional de la CNT de la época.
[iii] Páginas 526-526 del libro de Josep Mª Solé i Sabaté La repressió franquista a Catalunya (1938-1953), Edicions 62, Barcelona, 1985.
[iv] Cámara Oficial del Comercio y la Industria de Sabadell, 1950.
[v] Anuario Estadístico de España.
[vi] Diario de Mataró. Abastos, 10 y 15 de marzo de 1951.
[vii] Según datos facilitados por el Comité Nacional de la CNT.
[viii] Diario de Mataró, 16-5-1951: «Detención de 15 miembros de la CNT, instigadores de las huelgas de marzo».
[ix] Páginas 116-117-119 y 121 del libro La Repressió franquista a Catalunya (1938-1953, de Josep Mª Solé i Sabaté.
[x] Existe un completo estudio de esta huelga, publicado por Félix Fanés en 1977 por Editorial Laia, de Barcelona, La vaga de tramvies de 1951.
[xi] Diario de Barcelona, 1-5-1951: Delegación Provincial de Sindicatos. «¡Trabajadores! ¡Obreros! ¡Barceloneses!».
[xii] Testimonio de Sebastián Figueras, secretario en 1951, del Comité Regional de la CNT catalana, el cual mantuvo contactos con militantes de la UGT, controlada por el POUM.
[xiii] En un número no inferior a 10.000, sólo para la ciudad de Barcelona, según el comunicado policial, publicado en el Diario de Mataró, el 19 de mayo de 1951.
[xiv] Según una reconstrucción aproximada de Cipriano Damiano, por entonces secretario del Comité Nacional de la CNT, residente en Barcelona.
[xv] Según datos facilitados por el Comité de huelga, y precisiones de los testimonios de Sebastián Figueras y Cipriano Damiano.
[xvi] Testimonio del militante cenetista y obrero, por entonces, de la fábrica textil de «Can Rius», de la barriada de El Clot de Barcelona.
[xvii] Ver el estudio: La vaga general de Mataró del 23 al 26 de marzo de 1946, de Ricard de Vargas-Golarons, Publicado en II Sessió d’Estudis Mataronins, por el Museu Arxiu de Santa Maria y el Patronat Municipal de Cultura, Mataró, 1986.
[xviii] Diario de Mataró, «El paro obrero del martes y miércoles en nuestra ciudad, 17-5-1951.
[xix] Según testimonio de Cipriano Damiano.
[xx] Según fuentes incompletas del Diario de Mataró, 19-5-1951, completadas con el testimonio de Jaume Galcerán.
[xxi] Testimonio del obrero de la «Cooperativa del Forn del Vidre», Ramón Juncosa Castelló.
[xxii] Según testimonio de Ramón Juncosa Castelló.
[xxiii] Testimonio del enlace sindical de la fábrica textil de «Can Gassol», Josep Pérez Gubau.
[xxiv] Según testimonio de Sebastián Figueras; secretario del Comité Regional de la CNT catalana.
[xxv] Diario de Mataró, del 19-5-195l.
[xxvi] Según testimonio de Jaume Galcerán y Cipriano Damiano, en !a página 187 del libro La resistencia libertaria (1939-1970). La lucha anarco-sindicalista bajo el franquismo.
[xxvii] Diario de Mataró, del 19 de mayo de 1951.
[xxviii] Diario de Mataró, 19-5-1951.
[xxix] De 1940 a 1955, los salarios aumentaron sólo un 100%, mientras que el coste de la vida se situaba en 240%. Además, en 1951, por cada cartilla de racionamiento, únicamente se podía conseguir un litro de aceite al mes, 15O gramos de pan diarios y 750 gramos de patatas, cantidad verdaderamente irrisoria, llegando los precios del mercado negro a límites inasequibles para la inmensa mayoría de los trabajadores. Así, a menudo se producía una subida de los precios de los alimentos, al no cubrir las necesidades de la población.

Fuente http://revistapolemica.wordpress.com/2012/12/31/la-huelga-del-primero-de-mayo-de-1951-en-cataluna/


Huelgas en la España franquista de 1951

[Ya que nos han impuesto una reforma laboral, que es una auténtica declaración de guerra, con la que se da por concluida toda paz social. A pesar de la dureza que supuso la opresiva dictadura franquista, en 1951 a los trabajadores de Barcelona, y de otras zonas de España, no les intimidó el régimen e hicieron huelgas que triunfaron. En el libro de Juan Eslava Galán Los años del miedo nos lo narra en el capítulo 73 «Primavera caliente», del cual ponemos un retazo. Un ejemplo a seguir, esos trabajadores que vivieron en el peor momento de la historia contemporánea de este país, con la brutalidad policial y las escuadrillas fascistas por medio, nos dan una lección a los del presente. ¡Esto es una guerra, y no hay que tener miedo!]

Cargada con la compra, Montserrat llega a la parada del tranvía 27 donde un corrillo de usuarios está protestando airadamente.

—¿Qué pasa?

—¿Que qué pasa? Que la tarifa de un billete sencillo, 50 céntimos, sube partir de mañana a 70 céntimos.

—¡Virgen Santa! ¿Dónde vamos a ir a parar?

—Se ha convocado una huelga de tranvías para el día doce, que este abuso ya no se puede consentir —le avisa una usuaria.

Barcelona está inquieta. Se forman corrillos en las calles, especialmente en los barrios pobres y marginales, los más conflictivos.

Montserrat llega a su casa. Reventadita por el esfuerzo de subir la cesta de la comprar a la cuarta planta, se sienta a recuperar el resuello en la mesa de la cocina y lee un par de octavillas que ha recogido en la calle, una escrita a mano y la otra impresa con ciclostil. Las dos dicen más o menos lo mismo: «Barcelonés, si eres buen ciudadano acuérdate, y a partir del primero de marzo y hasta que se igualen las tarifas con las de la capital, trasládate a pie a tus ocupaciones (…). España una… y para todos igual.»

El uno de marzo los usuarios del tranvía acuden al trabajo a pie, aunque en muchos casos eso los obligue a salir de casa una hora antes.

Las autoridades han ordenado a los funcionarios que usen el tranvía. Falange ha impartido la misma orden a sus afiliados, con la advertencia que viajarán gratis si muestran al cobrador el carnet del partido. La consigna es usar ese medio de transporte para reventar la huelga.

Poca gente los usa (un 3%). No se repiten los apedreamientos de tranvías de días anteriores porque la fuerza pública los protege. Por la tarde se inicia una manifestación que la fuerza pública reprime con la habitual brutalidad. Un niño de cinco años, Juan Moreno Ruiz, hijo de un obrero de la Pegaso, resulta herido de bala y muere al día siguiente.

El domingo juegan, en el estadio de Las Corts, el Barcelona y el Racing de Santander. A la salida del partido diluvia, pero los aficionados regresan a pie a sus hogares y dejan vacíos los tranvías que los esperan, con su conductor, su cobrador y su pareja de guardias.

Tanta unanimidad no deja de ser sospechosa. En realidad detrás de protesta están no sólo las gentes de la izquierda sino muchos católicos y sindicalistas verticales tan perjudicados como ellos. Al día siguiente, el Gobierno cede y anula la subida de las tarifas.

Han ganado los ciudadanos su primer pulso con el Gobierno, lo que sienta un peligroso precedente.


El gobernador civil y jefe provincial del Movimiento, camarada Eduardo Baeza Alegría tiene motivos para preocuparse. Mientras en la calle se producen algaradas y algunos manifestantes vuelven a apedrear tranvías y panaderías, en protesta por el pan, que es cada día más negro y más insípido. A Madrid ha llegado el rumor de que el camarada Baeza Alegría descuida sus deberes de gobernante por cultivar su íntima amistad con la bellísima y sobre todo hermosísima vedette Carmen de Lirio.

Los graffiti de los retretes públicos, único medio de libre expresión que tolera el Régimen, le atribuyen a Baeza Alegría dos contrapuestas aficiones: «Por la mañana cirio, por la nochelirio», la primera en razón de su cargo, que requiere cierta connivencia con la Iglesia, la segunda por complacencia con el pecado de la carne.

Carmen de Lirio es un mito en Barcelona. En un tiempo de restricciones de luz, ella sola se basta para iluminar las noches del Paralelo. Mientras en la calle arde en rumores de nuevas huelgas y protestas, la aragonesa, indiferente, luce su palmito frente a las candilejas asaeteada por las miradas lúbricas de los estraperlistas y aficionados pudientes que pueden pagar el espectáculo y la consumición en la sala de fiestas. En el colofón, después de cantar el memorable pasodoble Noche de Bodas con su voz pastosa y sensual, hace mutis arrastrando displicentemente su abrigo de pieles por las polvorientas tablas del escenario.

—¡Carmen, que estropeas los visones! —le grita un admirador desde la platea.

—¡Barcelona paga! —replica ella con desparpajo.

Se rumorea que, en efecto, Barcelona paga, porque su gobernador desuella las paredes del gobierno civil para contentarla.

En los andamio canturrean los paletas:

Ella es tan buena persona
que de todos es querida
justo es que paguen su vida
las gentes de Barcelona
No por mucho tiempo. Después de la huelga de tranvías y de los desórdenes callejeros, el Gobierno destituye a Baeza Tristeza.

Montserrat Concustell sigue leyendo sobre la mesa de la cocina las octavillas que le entregan en la calle.

«¡Pueblo de Barcelona! la unanimidad que se ha manifestado contra la explotadora Compañía de Tranvías debe repetirse frente al infame sistema político que rige los destinos de España. Por eso la CNT recomienda a todos los trabajadores que secunden con el mayor entusiasmo la huelga general que se declarará el lunes 12 de marzo. ¡Contra la carestía de la vida! ¡Contra el terror falangista!»

Se suceden las protestas ante las fábricas y en la calle. Muchos comercios echan el cierre. Los que se resisten son apedreados por los piquetes. La nota oficial define estas actividades como «reiterados intentos de subversión».

Entra la primavera con sus parterres florecidos en el parque Güell y sus gráciles mariposas, pero el malestar social no remite en la Ciudad Condal. Cinco mil policías llegados de Madrid y Zaragoza refuerzan la plantilla local. Algunas unidades de la Marina atracan en el puerto de Barcelona y desembarcan infantería. Franco reúne al Consejo de Ministros. La prensa se hace eco de la actitud del Gobierno. «Van a atajarse enérgicamente los problemas de abastecimiento.» (El 7 de abril de 1951.)

Franco se olvida definitivamente de la autarquía y accede a que se importen alimentos.

A pesar de estas medidas tardías, el malestar social no remite. A las huelgas de Barcelona suceden en el País Vasco y Navarra, donde incluso muchos requetés conservadores se suman a la protesta. El detonante es un grupo de mujeres airadas que en vista del abusivo precio de los huevos «arremetieron contra el mercado y lo dejaron como las ruinas del Alcázar». Otro niño resulta muerto en la represión. La rebelión se extiende a Estella, Tafalla, Villalba y Sangüesa. Más despidos y más multas.

A Franco no le hacen gracia tantas protestas en el país que creía pacificado. Aprovecha su discurso ante la IV Asamblea de Hermandades de Agricultores y Ganaderos para recordar a los españoles que la huelga es un delito (el 12 de mayo de 1951). Dos semanas después una pastoral colectiva de los obispos alaba la legislación del Régimen.


La Iglesia siempre al lado del que le mantiene los privilegios.

En Madrid multitud de octavillas de inspiración comunista convoca a «una huelga blanca» para el 22 de mayo.

—¿Qué es eso de una huelga blanca?

—Consiste en no hacer uso de los servicios públicos: dejar vacíos los bares, los espectáculos, las oficinas, las salas de fiestas… todo.

—Nosotros abrimos ¿eh? —advierte la Uruguaya [la alcahueta del burdel]—. Aquí no nos metemos en política, que, además, lo nuestro es como las farmacias, que siempre tiene que haber una de guardia aunque las otras cierren.

La policía detiene a cientos de sospechosos. Se advierte a los funcionarios que el día 22 deberán hacer vida normal.

A las octavillas subversivas responden otras gubernamentales: «¡Tú, rojo! Por generosidad, no por blandura, se te ha devuelto al quehacer de la Patria y se te ha perdonado. Pero, ¡ojo!, si no tuviste un arrepentimiento sincero, si sueñas con revanchas y nuevos crímenes, debes saber que la victoria del 18 de julio estamos dispuestos a defenderla como sea. ¡Ten cuidado con lo que hablas y haces! ¡Te vigilamos! El 22, a trabajar. De lo contrario nos veremos en la calle.»

El día designado las calles amanecen patrulladas por la policía y por escuadras falangistas. El ejército permanece acuartelado, dispuesto para intervenir donde sea necesario. No se producen incidentes, pero la huelga triunfa, aunque en menor medida que en Barcelona.










Paris, Solidaridad Obrera 26 mayo 1951


video


Francesc explica lo mucho que cambió el transporte publico en la última mitad del siglo XX. Ademas, nos cuenta como se desarrolló la huelga de tranvías de 1951 que tuvo lugar en Barcelona, una de las primeras protestas populares contra el franquismo que tuvo cierto éxito. Recuerda que, durante algunos días  tuvo que acudir al trabajo a pie en medida de protesta por el aumento de las tarifas.

http://www.archivodelaexperiencia.es/testimonios/detail.php?id=1385131#

Tranvias y conflictividad social en Barcelona , marzo 1951

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